lunes, 28 de octubre de 2019
sábado, 12 de octubre de 2019
La excesiva carga burocrática asfixia la labor educativa de l@s maestr@s
Los profesores se quejan de que la burocracia asfixia su labor educativa. Cada día, tienen que dedicar muchas horas, la mayoría fuera del horario lectivo, al papeleo. Un trabajo ingrato pero obligatorio por ley, que resta tiempo para preparar las clases y, en definitiva, para enseñar. La labor, a veces, se hace interminable. Evaluaciones iniciales, todo lo relativo a los refuerzos a alumnado con necesidades educativas especiales, actas de evaluación, protocolo para los orientadores, partes de disciplina, faltas de asistencia, proyectos o programas europeos, planes de centro… Más el trabajo de elaborar las programaciones didácticas y los materiales… Cada vez son más los documentos que hay que rellenar y subir a Séneca, el programa de gestión de la Consejería de Educación. La mayoría de las veces fuera del horario lectivo. En algunos momentos del curso, cada profesor debe dedicar tres horas de su tiempo de descanso diario a sacar adelante esta carga burocrática.
En los colegios de Infantil y Primaria, los profesores tienen que dedicarse a la docencia directa desde las 9.00 hasta las 14.00 horas, «y no tienen tiempo material durante el horario lectivo para poder atender esta burocracia, que cada vez es superior»
Las quejas de los profesores se centran, fundamentalmente, en las evaluaciones, ya que tienen que rellenar más de 50 items por cada alumno. «Lo peor es la sobrecarga de trabajo que supone evaluar con tantísimos indicadores», se lamentan los docentes. «Se desvirtúa el proceso educativo. Ya no somos maestros sino evaluadores. Se reduce el tiempo para atender al alumno ya que tenemos que estar evaluando uno por uno. Y luego esa carga te la llevas a casa», continúan.
Los maestros de los colegios de Infantil y Primaria tienen 25 horas a la semana de horario lectivo de docencia directa y 5 de horario no lectivo o irregular. En total son 30 horas semanales de obligada permanencia en el centro. Y aparte, tienen que dedicar siete horas y media a la semana a trabajar en casa. «Pero echamos muchas más», asegura la presidenta provincial de Anpe. En los institutos, tres cuartas partes de lo mismo. Es decir, en los centros de Secundaria, los profesores dan entre 18 y 21 horas semanales de clases, horario regular lectivo, que se llama. Hasta completar las 25 horas semanales de horario regular no lectivo y otras cinco horas de horario irregular. En total, también 30 horas de obligada permanencia y siete horas y media de dedicación en casa.
Estos problemas se ven agravados ante la escasez de auxiliares administrativos, encontrándonos centros que carecen de ellos durante largos períodos de tiempo o con la obligación de compartirlos con otros centros escolares. Incluso algunas Comunidades Autónomas han permitido liberar a un profesor de cualquier carga lectiva para atender a estos asuntos administrativos. En Madrid, esta medida es difícilmente asumible al estar las plantillas docentes tan ajustadas. Por lo tanto, conocida esta inmensa carga burocrática que supone un trabajo adicional para el profesorado y resta tiempo para realizar tareas de carácter pedagógico, resulta necesario que el próximo Pacto de Estado por la Educación reduzca al mínimo imprescindible la cantidad de tareas administrativas a realizar por los docentes. La educación en general y los alumnos en particular lo agradecerán.
jueves, 10 de octubre de 2019
La empatía del docente favorece el aprendizaje de los alumnos y reduce los problemas de disciplina
Devolver el sentido humano a la escuela, parece ser una tendencia global en el ámbito educativo. Esto se da a partir de las problemáticas tan frecuentes que se dan en las aulas, tales como la indisciplina, desinterés, violencia, exclusión, entre otros; lo cual repercute en un bajo aprovechamiento escolar por parte de los estudiantes.
Para tratar de abatir estas problemáticas se han implementado diversas acciones en las escuelas como: talleres para padres y alumnos, conferencias, ajustes a los programas de estudio para incluir áreas o asignaturas como la educación socioemocional, entre otras. Aunado a esto, se ha buscado integrar a las aulas un elemento que hasta ahora parece olvidado: la empatía.
¿ Qué es la empatía ?
Podemos definir la empatía como el reconocimiento cognitivo y afectivo del estado de ánimo de una persona por parte de otra. Conlleva una comprensión profunda, intelectual y emocional, de la situación vital del otro. Aunque hay autores que dan más importancia a los aspectos cognitivos y otros a los aspectos emocionales, en general, en la actualidad se reconoce la relevancia de ambos aspectos.
Así mismo, ser empático se refiere a tener la capacidad de ponerse en el lugar del otro y entender sus emociones. Sabemos que esta habilidad resulta esencial para poder llevar una vida plena y armoniosa, aunque hasta hace poco se han descubierto los beneficios que puede traer para el ámbito escolar.
La empatía entre el docente y el alumno
El lograr un aprendizaje significativo en muchas ocasiones depende de la relación que se establece entre el alumno y el profesor, esto se refleja en la empatía. Normalmente, cuando a los estudiantes se les da la opción de elegir, suelen escoger a los profesores con los que se sienten con más confianza. Desde el enfoque empático, se crea una atmósfera positiva y los alumnos muestran más interés en las clases y, por consecuencia, los niveles de logro de los aprendizajes son más altos.
Es por ello que resulta relevante señalar que la labor de un docente no debe limitarse a enseñar y evaluar, es necesario que también muestre una actitud y voluntad positiva respecto a la clase. Estudios recientes señalan que la única manera genuina y fructífera de promover el desarrollo personal desde las escuelas pasa por crear un ambiente de cordialidad y confianza que permita al educando sentirse aceptado, valorado y seguro. En este sentido en toda relación maestro-alumno la empatía toma un papel preponderante, por ser una dimensión facilitadora de la mejora de la persona. Si no existe aceptación, respeto, consideración y cuidado de las personas, la formación queda estancada. Así pues, la demanda de empatía en la educación no responde a una simple ocurrencia, sino al hecho de que el alumno precisa comprensión.
Es un hecho que el fracaso escolar de algunos estudiantes está relacionado con las deficiencias comunicativas que tienen con los profesores, esto nos conmina a creer que es necesario que el docente adquiera, de modo teórico-práctico durante su período de formación, una competencia cognitivo-emocional básica que le permita manejar y canalizar adecuadamente el acontecer relacional durante el proceso educativo, sobre todo en etapas y en situaciones críticas.
Ante esto, es justo puntualizar que no se trata de que el maestro se vuelva sicólogo, pero sí de que adquiera la empatía y las habilidades comunicativas necesarias para desarrollar su labor en entornos cambiantes y en situaciones potencialmente difíciles.
Ventajas de promover la empatía en el aula
- Se mejoran los resultados educativos.
- Se favorece un ambiente agradable en el aula.
- Los problemas de indisciplina disminuyen.
- Se desarrolla la inteligencia inter e intrapersonal.
- Se promueve y mejora el trabajo colaborativo.
- Aumenta la autoestima de los estudiantes.
- Se refuerzan los valores.
Es necesario señalar que una de las mejores maneras en que los alumnos aprenden a ser empáticos es imitando a sus profesores. Ante esto aquí te dejo algunas recomendaciones que puedes integrar a tu práctica diaria.
¿ Cómo ser un docente más empático ?
– Conocer a los alumnos, el contexto en el que viven, sus ideas, gustos e intereses.
- Tener expectativas altas sobre lo que el estudiante puede alcanzar.
- Proporcionar una atmósfera en el aula donde se sientan honestamente aceptados y respetados.
– Interesarse por lo que los alumnos sienten y piensan.
- Escuchar a los estudiantes e intentar entender cómo se sienten, así como ver más allá de las calificaciones.
- Trabajar a partir de las fortalezas de los alumnos. Es común que en ocasiones nos frustremos debido a que parecen no avanzar, pero enfocarse en los aspectos positivos ayudará a que salgan adelante.
- Aprender a escuchar e interpretar las señales no verbales de los estudiantes.
- Promover el trabajo colaborativo en el aula.
- Encontrar el equilibrio entre la autoridad y la confianza. Es de suma importancia que en el aula exista un ambiente positivo y ameno, pero sin que el maestro pierda el papel de autoridad.
Conclusiones
La empatía resulta fundamental en el ámbito educativo, ante esto es necesario que se promueva como parte del proceso de formación de los docentes, mientras esto sucede es altamente recomendable que se incluya en la práctica diaria en las aulas, ya que los beneficios para el ambiente escolar y el aprendizaje son reales.
Referencias:
La empatía en la educación, Valentín Martínez-Otero Pérez, Universidad Complutense de Madrid, Recuperado de: Revista Electrónica de Psicología Iztacala. 14, (4), 2011
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