Esta
mañana, mientras bailaba algunos Kaanis soñando con los talleres que
estamos programando, y charlaba por las redes con algunos amigos
cantores, pensaba en las ideas de papá. Él soñaba con no ser sólo él,
quería más voces cantoras de la Patagonia, y durante su carrera lo ví
trabajar en eso, con algunas decepciones... Persiguiendo mi sueño y el
de él, entre Kaani y Kaani, me escribe
mamá que alguien le estaba por contar una anécdota sobre Hugo Giménez
Agüero, se la quería contar a alguien de su familia. Uhhh… pensé… qué
será? no sin cierta preocupación, en el fondo uno nunca sabe quién está
del otro lado...
La verdad es que admiro al Cantor de la Patagonia,
sus temas me acompañaron desde chica, bueno mucha opción no tenía,
claro. Lo elegí a medida que fui creciendo y me contuvo mucho cuando
dejé mi ciudad y me vine a estudiar a La Plata, escuchaba sus canciones y
me sentía más cerca. Admiro al Cantor porque es un poeta inigualable,
porque peleó hasta su muerte por defender nuestra Patagonia. Y así
podría seguir muchas líneas más.
El asunto es que el cantor es mi
papá, siempre intenté separar esa cuestión, como si fueran dos personas,
un poco loco lo mío, pero así fue, me era difícil ser la hija de… Amé
infinitamente a mi papá, discutíamos, nos peleamos pero nos elegíamos
todos los días. No me alcanza con decir que estoy orgullosa… era el
mejor papá, el mejor amigo, el mejor…
Después de un rato empezaron a
llegar los mensajes que mamá me re enviaba… era la anécdota! Una
historia que me llenó de emoción, y me confirma que era un grande en
todos los sentidos. Hoy vuelvo a elegir como cada día de mi vida, tan
orgullosa como siempre, al papá y al Cantor que me representa en el
mundo y me hace sentir orgullosa de ser Santacruceña.
Enero del
'89, por la noche, mientras esperaba que se haga hora de tomar el
colectivo en la terminal de mi pueblo (Loreto, Santiago del Estero),
para ir rumbo a San Martín de los Andes, miraba Cosquín y se presentaba
justo, la fiesta de la nieve. Yo viajaba por razones de trabajo por
primera vez a un lugar tan lejano de mi pueblo. En el escenario una
hermosa presentación de la delegación y guitarra en mano un Sr que no
conocía y me llamó la atención su voz y su entrega.
Llegó la hora de
ir a tomar el colectivo y marché a mi primer destino que fue Córdoba.
Ahí saqué pasaje a San Martín en el Tus. Al llegar a la plataforma, un
Sr. parado con bolso y una guitarra enfundada. Me pareció cara conocida y
pasó. Subí al colectivo sin darme cuenta que él también había subido y
ubicado detrás mío. Yo tenía unos nervios bárbaros porque ya estaba en
la incertidumbre de lo desconocido, algo de miedo, así que mi cabeza
estaba en otra parte y, como no podía ser de otra manera, extrañando
apenas salía de casa. Yo tendría 24 años.
Pasaron muchas horas de
viaje y llegamos a Neuquén, el pasaje desde Córdoba no era hasta San
Martín. Hago fila para sacar pasaje y de atrás mío escucho que alguien
me habla diciéndome: parece que vamos a seguir viaje al mismo destino
amigo, era el Sr de la guitarra. Ah sí? Le contesté. Ud también va a San
Martín? Le pregunté. Sí amigo. Viajamos juntos desde Córdoba.
Llegó
el otro colectivo y subí. Me quedé en el primer asiento detrás del
chofer, para ir mirando los paisajes al menos, ya estaba angustiado de
tan lejos que andaba de mi pago. Detrás mío sube el Sr de la guitarra,
se ubica, pasillo de por medio, en la misma dirección a mí, se ve que
quería charlar conmigo. No le tuve desconfianza ni nada que se le
parezca, tenía un aire paternal.
Y apenas sube al colectivo el
chofer lo saluda dándole la mano y le dijo Hola Hugo. Se pusieron a
charlar y yo los miraba. Arrancó el ómnibus, con rumbo desconocido para
mí llevado por una promesa de trabajo. Apenas estábamos saliendo de
Neuquén, se dirigió a mí preguntándome de dónde venía, si era la primera
vez, etc. Empecé a hacer memoria y me decía a mí mismo: yo a este Sr lo
vi en algún lado. Entonces le pregunté: Sr, yo a Ud lo vi en algún
lugar cantando, no es Ud el que estuvo anoche en Cosquín? En la fiesta
de la nieve? Y comenzamos una charla imparable.
Ah! Pero antes de
deducir que el estuvo en Cosquín, él me preguntó de dónde era yo, y
cuando le dije de Santiago del Estero, él, me contestó: ah! Yo tengo
muchos amigos en tu pago...
Bueno, mientras seguíamos viaje, preparó
mate. Me invitó, y grande fue su sorpresa cuando le dije que nunca
había tomado mate! qué clase de santiagueño sos chango? Jajaja Y al
final terminé tomando mate durante todo el camino y hasta el día de hoy
que lo sigo haciendo...
Él iba a San Martín a encontrarse con un amigo, vender sus cassettes y buscar su auto para de partir a Santa Cruz.
Yo le había contado a Hugo el motivo de mi viaje.
Grande fue mi sorpresa que lo del trabajo era una mentira del hombre
que me llamó, me quería morir esa tarde noche. La pasé mal. Esperé al
otro día y me fui a buscar una cabina pública para llamar a mis padres y
avisar que estaba bien pero que me volvía desde ahí a Buenos Aires.
Dio la casualidad que en la cabina, mientras esperaba mi turno para
hablar, llegó Hugo y me saludó. Me preguntó si había hablado con el Sr
del trabajo y bueno, le conté mi decepción. Como era tan chiquito el
lugar, la operadora escuchó de lo que hablábamos y nos dijo que ese
hombre había hecho lo mismo con muchas otras personas más. Hugo se puso
como loco, lo quería ir a buscar, quería denunciarlo, en fin… Le conté
que me volvía a Neuquén y de ahí en tren a Buenos Aires. Ahí él me dijo y
bueno, vamos a buscar tus bolsos y te llevo hasta Neuquén en mi auto. Y
aproveché la oportunidad. Recuerdo que Hugo quería hablar con el
sinvergüenza del tipo y no lo atendió.
Emprendimos viaje. Hugo
manejaba su Ford Falcon, gris o verde claro. Antes de salir compró una
cubierta usada porque no tenía auxilio. Las cubiertas lisas tenía y su
amigo le decía: Hugo así pensas llegar a Santa Cruz?
Ya en viaje, su
amigo agarró la guitarra y se pusieron a cantar, hasta ahí no sabía
bien quién era Hugo, sí, era para mi un lujo escucharlo, ahí tan cerca.
De lo bien que íbamos revienta una cubierta en plena bajada de una
montaña, y como pudo lo dominó y lo paró sin problemas. Nos agarró la
noche en Cutralcó y quedamos a dormir ahí, en el auto los tres. Por cada
pueblo que pasábamos él entraba a vender sus discos. Recuerdo que en
Plotier hubo mucha gente esperándolo en la entrada a una fm, que para
entrar a los estudios tuvimos que subir por una escalera de pintor, al
primer piso, es decir en el techo de la casa estaba el estudio. Recuerdo
que hasta firmé y escribí en el libro de visitas, jajajja, muy gracioso
para mi a pesar de la mala experiencia.
Bueno, ya en el camino a
Neuquén, Hugo me decía que vayamos a Santa Cruz, que él tenía muchos
conocidos y que me darían una mano para conseguir trabajo. Vamos Santi,
vamos, yo te voy a ayudar. Y la verdad tuve un poco de miedo, era muy
lejos y con muy poco dinero. Entonces bajé en Neuquén y partí rumbo a
Buenos Aires. Al despedirme de Hugo, él me dio un abrazo fuerte, me dio
un beso y me dijo, si algún día me ves que estoy por actuar en algún
lugar, anda y esperame. Me dejó un número de teléfono para que lo llame a
Santa Cruz y me ofreció plata para mi vuelta, que no acepté pero me
dejó ese afecto que siempre recuerdo.

HERMOSA ANÉCDOTA QUE MANIFIESTA TAL CUAL ERA EL CANTOR DE LA PATAGONIA HUGO GIMENEZ AGUERO...EN ALGUNA OPORTUNIDAD LE HICE SONIDO EN EL TEATRO DEL COLEGIO SALESIANO SAN JOSE EN PUERTO DESEADO.. Y EN PICO TRUNCADO , EN EL FESTIVAL, ME FIRMO EL PROGRAMA CON UNA DEDICATORIA, YO BAJABA DEL ESCENARIO Y AL SALUDARLO ME HABLÓ DE SEGUIR CANTANDO AL SUR Y FIRMÓ EL PROGRAMA A MI PEDIDO DE LA SIGUIENTE MANERA.. " A MI COLEGA JOSE LUIS DE PUERTO DESEADO CON AMOR, HUGO GIMENEZ AGUERO".. DESPUÉS DE AÑOS Y TANTAS MUDANZAS ENTRE OTRAS COSAS PERDÍ AQUEL HERMOSO RECUERDO... GRACIAS A DIOS POR EL.. DESPUÉS DE TANTOS AÑOS CADA VEZ QUE PUEDO SIGO CANTANDO A MI PATAGONIA QUERIDA AUNQUE LA VIDA ME HAYA LLEVADO LEJOS
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