Aprender música desde bien pequeños ayuda a nuestras hijas e hijos a mejorar crecimiento intelectual, a la vez que desarrollan su creatividad.
Estudiar música no implica solamente aprender a cantar y a tocar un instrumento. Tras lo evidente, se esconde todo un aprendizaje amplio y transversal muy enriquecedor para el desarrollo intelectual de los niños.
Evidenciando esta ligación entre el estudio musical y unas buenas capacidades intelectuales, se han realizado muchos estudios que han demostrado que, ciertamente, el aprendizaje musical en la infancia mejora las capacidades de lectura, el dominio lingüístico, las habilidades matemáticas y la agilidad mental en general.
Aprender a leer e interpretar una partitura implica asimilar y apropiarse de las estructuras cognitivas de un nuevo tipo de lenguaje que, en su abstracción, enriquece el modo de estructurar el pensamiento.
Además está el hecho que la educación artística en general potencia la creatividad y la imaginación de los niños, entregándoles una nueva vía de comunicación para canalizar su expresividad emocional.
Eso fortalece su autosatisfacción y su bienestar interior.
Eso fortalece su autosatisfacción y su bienestar interior.
Como aseguran muchos expertos, el hecho que desde una edad temprana nuestros hijos practiquen música de forma académica, no sólo lúdica, potencia también su madurez, su sentido de la responsabilidad y su capacidad de esfuerzo.
Porque, ciertamente, aprender música requiere mucho trabajo, esfuerzo y dedicación. Sin horas de estudio en casa y una asistencia regular a las clases es poco probable que la niña o el niño adquieran capacidades musicales. En este sentido, los conservatorios de música suelen ser centros orientados a impartir una formación musical de calidad pero severa.
En este tipo de centros, el aprendizaje musical implica una dedicación e implicación altísima de los pequeños. Debemos tenerlo en cuenta porque, aunque estudiar en un conservatorio tiene sus aspectos positivos, para los peques puede implicar un sacrificio que no escogen libremente. Y la música se tiene que disfrutar, no sufrir.


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