RADIO KRIMINAL

martes, 24 de diciembre de 2019

" Adeste, Fideles "


Acudid, fieles, alegres, triunfantes
venid, venid a Belén
ved al nacido Rey de los ángeles
Venid adoremos,Venid adoremos
venid adoremos al Señor.
He aquí que dejado el rebaño,
los pastores llamados se acercan a la humilde cuna
y nosotros nos apresuramos con paso alegre.
Venid adoremos,Venid adoremos
venid adoremos al Señor.
El esplendor eterno del Padre Eterno
lo veremos oculto bajo la carne
Al Dios Niño envuelto en pañales
Venid adoremos,Venid adoremos
venid adoremos al Señor.
Por nosotros pobre y acostado en la paja
démosle calor con nuestros cariñosos abrazos
A quien así nos ama ¿quién no le amará?
Venid adoremos,Venid adoremos
venid adoremos al Señor.

domingo, 17 de noviembre de 2019

El cerebro de los artistas es diferente al resto de los mortales


Los artistas tienen un cerebro diferente al resto de personas. Así lo afirma un estudio publicado en la revista ‘NeuroImage’ que asegura que los cerebros de los artistas y de los que no los son, son estructuralmente diferentes.

Del informe se desprenden conclusiones extraídas de diversos escáneres y pruebas que dicen, en parte, que el talento de los artistas es innato. Los expertos advierten que el ambiente que les rodea de entretenimiento y su entorno son fundamentales para un desarrollo de habilidades más “especiales”.

Este estudio se realizó con un grupo de 21 estudiantes de bellas artes y 23 de disciplinas diferentes con un procedimiento de análisis de neuroimagen que permite observar la diferente actividad en la anatomía cerebral.

Así, el informe ha descubierto que los artistas tienen más materia gris en un área del cerebro llamada precúneo, situada en el lóbulo parietal.

Esta región del cerebro está relacionada con la creatividad, por los que los investigadores creen que podría ser el motivo diferenciador entre artistas y profesionales de otros sectores.

jueves, 14 de noviembre de 2019

EDUCACIÓN | Los alumnos que estudian Música tienen mejor desempeño en Matemáticas, Ciencia y Lengua

Un estudio detectó que estudiar música mejora el desempeño de los chicos en otras áreas, como Matemática y Lengua.

Los alumnos de secundaria que aprenden Música se desempeñan mejor en otras asignaturas como Matemáticas, Ciencia y Lengua que sus compañeros sin estudios musicales, según un análisis que publica este lunes la revista Journal of Educational Psychology.

“En los sistemas de educación pública de América del Norte, los cursos de artes, incluidos los de música, comúnmente reciben menos recursos que aquellos considerados como ‘académicos’, incluidas las Matemáticas, la Ciencia y el Inglés”, señaló uno de los autores del estudio, Peter Gouzouasis, de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá.

" Para el análisis se tuvieron en cuenta cursos como jazz vocal, piano de conservatorio u orquesta, entre otros. "

Para esta investigación, los expertos usaron los registros académicos de 112.916 alumnos que comenzaron el primer grado entre 2000 y 2003; completaron los tres últimos años del secundaria e hicieron el examen estándar de Matemáticas, Ciencia e Inglés (en el décimo o el duodécimo grado). De esos alumnos, sólo el 13% había participado por lo menos en un curso de música entre los grados décimo y duodécimo.

Además, para el análisis se tuvieron en cuenta cursos como banda de concierto, piano de conservatorio, orquesta, banda de jazz, coro de concierto y jazz vocal. Los autores del estudio no consideraron cursos de música general o de guitarra porque no requerían de una experiencia musical previa, y en el caso del primero, no exigían crear música o practicarla.

" No consideraron cursos de música general o de guitarra porque no requerían de una experiencia musical previa. "

“Los estudiantes que participaron en Música, que obtuvieron un mayor desempeño en Música y estuvieron muy implicados en Música tuvieron mejores notas en los exámenes de todas las asignaturas, mientras que estas asociaciones fueron más pronunciadas para aquellos que tomaron Música instrumental más que vocal”, dijo Gouzouasis.

El investigador subrayó que “de media los menores que aprendieron a tocar un instrumento musical durante muchos años y ahora tocan en una banda y orquesta del instituto de secundaria tienen el equivalente a un año de adelanto respecto a sus compañeros en capacidades de Inglés, Matemáticas y Ciencia”.

“ Los estudiantes que participaron en Música, tuvieron mejores notas en los exámenes de todas las asignaturas. ”

( Peter Gouzouasis, uno de los autores del estudio )

Un dato que sorprendió a los académicos fue la consistencia de la relación entre la música y esas tres asignaturas, que se mantuvo en alumnos de diferente sexo, etnia y antecedentes socioeconómicos, entre otros.

“Aprender a tocar un instrumento musical y tocar en un grupo es muy exigente. Un estudiante que tiene que aprender a leer las notas musicales desarrolla la coordinación ojo-mano, capacidades de escucha y de equipo para tocar en un grupo y desarrolla disciplina para practicar”, destacó Gouzouasis. “Todas estas experiencias de aprendizaje desempeñan un papel en promover las capacidades cognitivas de los menores y su autoeficacia”, indicó el experto.

domingo, 3 de noviembre de 2019

El texto y la música | Por Juan Mari Ruiz


Los que nos dedicamos a tocar un instrumento estamos acostumbrados a seguir una partitura y a reproducir lo que está escrito en ella según los conocimientos que tenemos acerca del estilo y siguiendo nuestro gusto personal. Pero esta palabra —reproducir— no es correcta, puesto que en la partitura solo está recogida una parte de la información necesaria para transmitir al público las ideas del compositor y poder ofrecerle la obra en toda su riqueza. Por muy detallada que sea una partitura es imposible que en ella se recojan todas las variables que influyen en el sonido, fraseo, carácter, intensidad y otros aspectos que, combinados, conforman la obra musical.

El grado de concreción de la música escrita ha ido cambiando a lo largo de la historia desde el barroco, en el que aspectos como la articulación y la dinámica quedaban casi por completo en manos del intérprete salvo escasas indicaciones al respecto —por no hablar de la libertad en la ornamentación—, pasando por el clasicismo y el romanticismo en los que las intenciones del compositor se indicaban progresivamente con más concreción, hasta llegar a los siglos XX y XXI, en los que la mayoría de autores han ido detallando de manera cada vez más exhaustiva la forma en que la obra debe ser interpretada. Pero aún en este último caso sigue siendo importante la labor del instrumentista para precisamente interpretar —ésta es la palabra clave— las indicaciones del compositor.

Ocurre algo parecido al leer un texto escrito: aunque se respete la pronunciación de las palabras, su acentuación y los signos de puntuación, será muy difícil hacer una correcta lectura del mismo si no se conoce bien el idioma, su entonación y el ritmo natural de la lengua hablada. Se puede llegar a reproducir el mensaje, pero perdiendo gran parte de su expresividad y capacidad comunicativa, como ocurre por ejemplo con las voces sintetizadas de un GPS. Siendo la música un lenguaje que busca precisamente transmitir emociones, resulta evidente la necesidad de ir más allá de lo escrito en la partitura y utilizarlo para conseguir un resultado verdaderamente interesante.

La codificación por escrito de la música es aún más compleja que la del lenguaje hablado puesto que intervienen más factores que en ésta, como la velocidad, la pronunciación de las notas y su articulación, el tipo de sonoridad, el volumen, la relación con los demás instrumentos, la intensidad expresiva o la relación entre las frases y de éstas con el contexto completo de la obra, que no siempre es posible indicar con detalle. Es aquí donde interviene la capacidad del instrumentista como intérprete, y no como simple reproductor.

Un problema es que al iniciarse con el instrumento casi siempre se parte de la lectura de la partitura, muchas veces sin haber escuchado la pieza previamente, en un proceso inverso al del lenguaje hablado: mientras que en éste primero se aprende a hablar y después a recoger por escrito las palabras, muchas veces se aprende a leer el texto musical antes de tener una idea de cómo suena la música. Es como si intentáramos aprender un nuevo idioma leyendo un texto si haber escuchado una sola palabra en esa lengua, aprendiendo la pronunciación y la gramática sin prestar atención al significado.

Es cierto que con el tiempo y la experiencia se va educando el oído y que cada nueva partitura adquiere forma en la mente del intérprete al compararla de forma inconsciente con otras similares, pero suele quedar una dependencia, un cierto temor a experimentar y trascender el texto para hacer una interpretación libre del mismo, que es lo que en definitiva pretendía el compositor.

Aunque al estudiar una obra es fundamental respetar el texto, aún es más importante saber utilizarlo para crear algo interesante que transmitir al público. Sin contradecir ni corregir lo expresamente escrito por el compositor se debe explorar todo el abanico de posibilidades que ofrece la partitura para construir una interpretación coherente y personal. Tomemos como ejemplo dos obras bien conocidas: la Fantasía nº2 de G.Ph. Telemann y la Romanza nº1 de Robert Schumann.

Esto es lo que Telemann dejó escrito:


Como vemos, no hay ninguna indicación acerca de la articulación ni de separación entre las frases, y solo están marcados los tempi de los movimientos (Grave, Vivace, Adagio y Allegro) y algunas dinámicas en el segundo:



Es evidente que limitándose estrictamente a lo escrito en este texto, como haría un ordenador, es imposible crear algo que emocione, pero analizándolo con algo más de profundidad e interpretándolo con libertad aún dentro de las convenciones de la época se puede llegar a resultados interesantes. Veamos tres ejemplos con distintos grados de libertad con respecto a la partitura:




Una obra, a mi juicio, especialmente incomprendida son las Tres Romanzas Op. 94 de Robert Schumann. Es habitual encontrarlas en las programaciones de los primeros cursos del grado profesional del conservatorio . A fin de cuentas, no son más que unas “piececitas” cortas a velocidad moderada en negras y corcheas…


En esta obra, a diferencia de Telemann, ya disponemos de indicaciones acerca de la dinámica y las frases están delimitadas por las ligaduras, pero ¿esto basta para describir toda la profundidad romántica de esta pieza? Es evidente que no.


La indicación de tempo (Nicht Schnell-No Rápido) no nos indica con precisión la velocidad de la obra —lo que podemos aprovechar para tomar nuestras propias decisiones— pero sí su carácter tranquilo. Si, por otra parte, observamos la forma de canción de la pieza y sabemos que Robert Schumann la compuso para su mujer, Clara Wieck, tendremos más pistas acerca cómo interpretarla. También debemos observar la relación del oboe con el piano y cómo se compenetran para hacer de ésta una auténtica obra de música de cámara.

No es posible detallar pormenorizadamente en la partitura todos estos aspectos y otros muchos que se encuentran implícitos en esta música, por eso es importante investigar, probar diferentes opciones y crear una interpretación personal, que probablemente irá variando con los años. Es evidente que este proceso precisa de una cierta madurez, por eso decía más arriba que es una obra incomprendida: está muy bien conocerla en el grado profesional, pero no es hasta más adelante cuando se puede hacer el trabajo completo que la obra requiere.

Veamos un par de ejemplos de interpretación de las Romanzas y fijémonos en la libertad con que estos intérpretes emplean el tempo, el rubato y la dinámica mucho más allá de lo que dice la partitura:



Al tocar debemos ser como un actor de teatro que no se limita a leer el texto en el escenario, sino que lo interpreta y crea su personaje a partir de aquel. En resumen, experimentemos, tomemos decisiones y pensemos siempre en dar un sentido musical a aquello que leemos en la partitura.

La partitura es solo la forma en que están representados los sonidos de una forma más o menos precisa. Es fundamental respetarla, pero la música está un paso más allá.

sábado, 12 de octubre de 2019

La excesiva carga burocrática asfixia la labor educativa de l@s maestr@s


Los profesores se quejan de que la burocracia asfixia su labor educativa. Cada día, tienen que dedicar muchas horas, la mayoría fuera del horario lectivo, al papeleo. Un trabajo ingrato pero obligatorio por ley, que resta tiempo para preparar las clases y, en definitiva, para enseñar. La labor, a veces, se hace interminable. Evaluaciones iniciales, todo lo relativo a los refuerzos a alumnado con necesidades educativas especiales, actas de evaluación, protocolo para los orientadores, partes de disciplina, faltas de asistencia, proyectos o programas europeos, planes de centro… Más el trabajo de elaborar las programaciones didácticas y los materiales… Cada vez son más los documentos que hay que rellenar y subir a Séneca, el programa de gestión de la Consejería de Educación. La mayoría de las veces fuera del horario lectivo. En algunos momentos del curso, cada profesor debe dedicar tres horas de su tiempo de descanso diario a sacar adelante esta carga burocrática.

En los colegios de Infantil y Primaria, los profesores tienen que dedicarse a la docencia directa desde las 9.00 hasta las 14.00 horas, «y no tienen tiempo material durante el horario lectivo para poder atender esta burocracia, que cada vez es superior»
Las quejas de los profesores se centran, fundamentalmente, en las evaluaciones, ya que tienen que rellenar más de 50 items por cada alumno. «Lo peor es la sobrecarga de trabajo que supone evaluar con tantísimos indicadores», se lamentan los docentes. «Se desvirtúa el proceso educativo. Ya no somos maestros sino evaluadores. Se reduce el tiempo para atender al alumno ya que tenemos que estar evaluando uno por uno. Y luego esa carga te la llevas a casa», continúan.
Los maestros de los colegios de Infantil y Primaria tienen 25 horas a la semana de horario lectivo de docencia directa y 5 de horario no lectivo o irregular. En total son 30 horas semanales de obligada permanencia en el centro. Y aparte, tienen que dedicar siete horas y media a la semana a trabajar en casa. «Pero echamos muchas más», asegura la presidenta provincial de Anpe. En los institutos, tres cuartas partes de lo mismo. Es decir, en los centros de Secundaria, los profesores dan entre 18 y 21 horas semanales de clases, horario regular lectivo, que se llama. Hasta completar las 25 horas semanales de horario regular no lectivo y otras cinco horas de horario irregular. En total, también 30 horas de obligada permanencia y siete horas y media de dedicación en casa.

Estos problemas se ven agravados ante la escasez de auxiliares administrativos, encontrándonos centros que carecen de ellos durante largos períodos de tiempo o con la obligación de compartirlos con otros centros escolares. Incluso algunas Comunidades Autónomas han permitido liberar a un profesor de cualquier carga lectiva para atender a estos asuntos administrativos. En Madrid, esta medida es difícilmente asumible al estar las plantillas docentes tan ajustadas. Por lo tanto, conocida esta inmensa carga burocrática que supone un trabajo adicional para el profesorado y resta tiempo para realizar tareas de carácter pedagógico, resulta necesario que el próximo Pacto de Estado por la Educación reduzca al mínimo imprescindible la cantidad de tareas administrativas a realizar por los docentes. La educación en general y los alumnos en particular lo agradecerán.

jueves, 10 de octubre de 2019

La empatía del docente favorece el aprendizaje de los alumnos y reduce los problemas de disciplina


Devolver el sentido humano a la escuela, parece ser una tendencia global en el ámbito educativo. Esto se da a partir de las problemáticas tan frecuentes que se dan en las aulas, tales como la indisciplina, desinterés, violencia, exclusión, entre otros; lo cual repercute   en un bajo aprovechamiento escolar por parte de los estudiantes.
Para tratar de abatir estas problemáticas se han implementado diversas acciones en las escuelas como: talleres para padres y alumnos, conferencias, ajustes a los programas de estudio para incluir áreas o asignaturas como la educación socioemocional, entre otras.  Aunado a esto, se ha buscado integrar a las aulas un elemento que hasta ahora parece olvidado: la empatía.

¿ Qué es la empatía ?


Podemos definir la empatía como el reconocimiento cognitivo y afectivo del estado de ánimo de una persona por parte de otra. Conlleva una comprensión profunda, intelectual y emocional, de la situación vital del otro. Aunque hay autores que dan más importancia a los aspectos cognitivos y otros a los aspectos emocionales, en general, en la actualidad se reconoce la relevancia de ambos aspectos.
Así mismo, ser empático se refiere a tener la capacidad de ponerse en el lugar del otro y entender sus emociones. Sabemos que esta habilidad resulta esencial para poder llevar una vida plena y armoniosa, aunque hasta hace poco se han descubierto los beneficios que puede traer para el ámbito escolar.

La empatía entre el docente y el alumno


El lograr un aprendizaje significativo en muchas ocasiones depende de la relación que se establece entre el alumno y el profesor, esto se refleja en la empatía. Normalmente, cuando a los estudiantes se les da la opción de elegir, suelen escoger a los profesores con los que se sienten con más confianza. Desde el enfoque empático, se crea una atmósfera positiva y los alumnos muestran más interés en las clases y, por consecuencia, los niveles de logro de los aprendizajes son más altos.
Es por ello que resulta relevante señalar que la labor de un docente no debe limitarse a  enseñar y evaluar, es necesario que también muestre una actitud y voluntad positiva respecto a la clase. Estudios recientes señalan que la única manera genuina y fructífera de promover el desarrollo personal desde las escuelas pasa por crear un ambiente de cordialidad y confianza que permita al educando sentirse aceptado, valorado y seguro. En este sentido en toda relación maestro-alumno la empatía toma un papel preponderante, por ser una dimensión facilitadora de la mejora de la persona. Si no existe aceptación, respeto, consideración y cuidado de las personas, la formación queda estancada. Así pues, la demanda de empatía en la educación no responde a una simple ocurrencia, sino al hecho  de que el alumno  precisa comprensión.
Es un hecho que el fracaso escolar de algunos estudiantes está relacionado con las deficiencias comunicativas que tienen con los profesores, esto nos  conmina a creer que es necesario que el docente adquiera, de modo teórico-práctico durante su período de formación, una competencia cognitivo-emocional básica que le permita manejar y canalizar adecuadamente el acontecer relacional durante el proceso educativo, sobre todo en etapas y en situaciones críticas.
 Ante esto, es justo puntualizar que no se trata de que el maestro se vuelva sicólogo, pero sí de que adquiera la empatía y las habilidades comunicativas necesarias para desarrollar su labor en entornos cambiantes y en situaciones potencialmente difíciles.

Ventajas de promover la empatía en el aula


- Se mejoran los resultados educativos.
- Se favorece un ambiente agradable en el aula.
- Los problemas de indisciplina disminuyen.
- Se desarrolla la inteligencia inter e intrapersonal.
- Se promueve y mejora el trabajo colaborativo.
- Aumenta la autoestima de los estudiantes.
- Se refuerzan los valores.
Es necesario señalar que una de las mejores maneras en que los alumnos aprenden a ser empáticos es imitando a sus profesores. Ante esto aquí te dejo algunas recomendaciones que puedes integrar a tu práctica diaria.

¿ Cómo ser un docente más empático ?


Conocer a los alumnos, el contexto en el que viven, sus ideas, gustos e intereses.
- Tener expectativas altas sobre lo que el estudiante puede alcanzar.
- Proporcionar una atmósfera en el aula donde se sientan honestamente aceptados y respetados.
Interesarse por lo que los alumnos sienten y piensan.
- Escuchar a los estudiantes e intentar entender cómo se sienten, así como ver más allá de las calificaciones.
- Trabajar  a partir de las fortalezas de los alumnos. Es común que en ocasiones nos frustremos debido a que parecen no avanzar, pero enfocarse en los aspectos positivos ayudará a que salgan adelante.
- Aprender a escuchar e interpretar las señales no verbales de los estudiantes.
- Promover el trabajo colaborativo en el aula.
- Encontrar el equilibrio entre la autoridad y la confianza. Es de suma importancia que en el aula exista un ambiente positivo y ameno, pero sin que el maestro pierda el papel de autoridad.

Conclusiones

La empatía resulta fundamental en el ámbito educativo, ante esto es necesario que se promueva como parte del proceso de formación de los docentes, mientras esto sucede es altamente recomendable que se incluya en la práctica diaria en las aulas, ya que los beneficios para el ambiente escolar y el aprendizaje son reales.

Referencias:
La empatía en la educación, Valentín Martínez-Otero Pérez, Universidad Complutense de Madrid, Recuperado de: Revista Electrónica de Psicología Iztacala. 14, (4), 2011

viernes, 13 de septiembre de 2019

Juan Calfucurá y la épica del mayor soberano de la historia argentina


Jefe militar, político y hábil diplomático, Juan Calfucurá dominó gran parte del territorio que hoy conocemos como Argentina durante tres décadas del siglo XIX. Ahora sus restos profanados serán restituidos y un grupo de intelectuales y artistas encabezarán una jornada de actividades. Entrevista a uno de ellos, Guillermo David, escritor, investigador y ensayista, autor de "El indio deseado", donde desmenuza aspectos de la vida de Calfucurá y de la de su nieto beatificado Ceferino Namuncurá.

martes, 6 de agosto de 2019

Mi Papá, el Cantor | Por Ana Gimenez


Esta mañana, mientras bailaba algunos Kaanis soñando con los talleres que estamos programando, y charlaba por las redes con algunos amigos cantores, pensaba en las ideas de papá. Él soñaba con no ser sólo él, quería más voces cantoras de la Patagonia, y durante su carrera lo ví trabajar en eso, con algunas decepciones... Persiguiendo mi sueño y el de él, entre Kaani y Kaani, me escribe mamá que alguien le estaba por contar una anécdota sobre Hugo Giménez Agüero, se la quería contar a alguien de su familia. Uhhh… pensé… qué será? no sin cierta preocupación, en el fondo uno nunca sabe quién está del otro lado...


La verdad es que admiro al Cantor de la Patagonia, sus temas me acompañaron desde chica, bueno mucha opción no tenía, claro. Lo elegí a medida que fui creciendo y me contuvo mucho cuando dejé mi ciudad y me vine a estudiar a La Plata, escuchaba sus canciones y me sentía más cerca. Admiro al Cantor porque es un poeta inigualable, porque peleó hasta su muerte por defender nuestra Patagonia. Y así podría seguir muchas líneas más.

El asunto es que el cantor es mi papá, siempre intenté separar esa cuestión, como si fueran dos personas, un poco loco lo mío, pero así fue, me era difícil ser la hija de… Amé infinitamente a mi papá, discutíamos, nos peleamos pero nos elegíamos todos los días. No me alcanza con decir que estoy orgullosa… era el mejor papá, el mejor amigo, el mejor… 

Después de un rato empezaron a llegar los mensajes que mamá me re enviaba… era la anécdota! Una historia que me llenó de emoción, y me confirma que era un grande en todos los sentidos. Hoy vuelvo a elegir como cada día de mi vida, tan orgullosa como siempre, al papá y al Cantor que me representa en el mundo y me hace sentir orgullosa de ser Santacruceña.

Enero del '89, por la noche, mientras esperaba que se haga hora de tomar el colectivo en la terminal de mi pueblo (Loreto, Santiago del Estero), para ir rumbo a San Martín de los Andes, miraba Cosquín y se presentaba justo, la fiesta de la nieve. Yo viajaba por razones de trabajo por primera vez a un lugar tan lejano de mi pueblo. En el escenario una hermosa presentación de la delegación y guitarra en mano un Sr que no conocía y me llamó la atención su voz y su entrega.

Llegó la hora de ir a tomar el colectivo y marché a mi primer destino que fue Córdoba. Ahí saqué pasaje a San Martín en el Tus. Al llegar a la plataforma, un Sr. parado con bolso y una guitarra enfundada. Me pareció cara conocida y pasó. Subí al colectivo sin darme cuenta que él también había subido y ubicado detrás mío. Yo tenía unos nervios bárbaros porque ya estaba en la incertidumbre de lo desconocido, algo de miedo, así que mi cabeza estaba en otra parte y, como no podía ser de otra manera, extrañando apenas salía de casa. Yo tendría 24 años.

Pasaron muchas horas de viaje y llegamos a Neuquén, el pasaje desde Córdoba no era hasta San Martín. Hago fila para sacar pasaje y de atrás mío escucho que alguien me habla diciéndome: parece que vamos a seguir viaje al mismo destino amigo, era el Sr de la guitarra. Ah sí? Le contesté. Ud también va a San Martín? Le pregunté. Sí amigo. Viajamos juntos desde Córdoba.

Llegó el otro colectivo y subí. Me quedé en el primer asiento detrás del chofer, para ir mirando los paisajes al menos, ya estaba angustiado de tan lejos que andaba de mi pago. Detrás mío sube el Sr de la guitarra, se ubica, pasillo de por medio, en la misma dirección a mí, se ve que quería charlar conmigo. No le tuve desconfianza ni nada que se le parezca, tenía un aire paternal.

Y apenas sube al colectivo el chofer lo saluda dándole la mano y le dijo Hola Hugo. Se pusieron a charlar y yo los miraba. Arrancó el ómnibus, con rumbo desconocido para mí llevado por una promesa de trabajo. Apenas estábamos saliendo de Neuquén, se dirigió a mí preguntándome de dónde venía, si era la primera vez, etc. Empecé a hacer memoria y me decía a mí mismo: yo a este Sr lo vi en algún lado. Entonces le pregunté: Sr, yo a Ud lo vi en algún lugar cantando, no es Ud el que estuvo anoche en Cosquín? En la fiesta de la nieve? Y comenzamos una charla imparable.

Ah! Pero antes de deducir que el estuvo en Cosquín, él me preguntó de dónde era yo, y cuando le dije de Santiago del Estero, él, me contestó: ah! Yo tengo muchos amigos en tu pago...

Bueno, mientras seguíamos viaje, preparó mate. Me invitó, y grande fue su sorpresa cuando le dije que nunca había tomado mate! qué clase de santiagueño sos chango? Jajaja Y al final terminé tomando mate durante todo el camino y hasta el día de hoy que lo sigo haciendo...

Él iba a San Martín a encontrarse con un amigo, vender sus cassettes y buscar su auto para de partir a Santa Cruz.

Yo le había contado a Hugo el motivo de mi viaje.

Grande fue mi sorpresa que lo del trabajo era una mentira del hombre que me llamó, me quería morir esa tarde noche. La pasé mal. Esperé al otro día y me fui a buscar una cabina pública para llamar a mis padres y avisar que estaba bien pero que me volvía desde ahí a Buenos Aires.

Dio la casualidad que en la cabina, mientras esperaba mi turno para hablar, llegó Hugo y me saludó. Me preguntó si había hablado con el Sr del trabajo y bueno, le conté mi decepción. Como era tan chiquito el lugar, la operadora escuchó de lo que hablábamos y nos dijo que ese hombre había hecho lo mismo con muchas otras personas más. Hugo se puso como loco, lo quería ir a buscar, quería denunciarlo, en fin… Le conté que me volvía a Neuquén y de ahí en tren a Buenos Aires. Ahí él me dijo y bueno, vamos a buscar tus bolsos y te llevo hasta Neuquén en mi auto. Y aproveché la oportunidad. Recuerdo que Hugo quería hablar con el sinvergüenza del tipo y no lo atendió. 

Emprendimos viaje. Hugo manejaba su Ford Falcon, gris o verde claro. Antes de salir compró una cubierta usada porque no tenía auxilio. Las cubiertas lisas tenía y su amigo le decía: Hugo así pensas llegar a Santa Cruz?

Ya en viaje, su amigo agarró la guitarra y se pusieron a cantar, hasta ahí no sabía bien quién era Hugo, sí, era para mi un lujo escucharlo, ahí tan cerca.

De lo bien que íbamos revienta una cubierta en plena bajada de una montaña, y como pudo lo dominó y lo paró sin problemas. Nos agarró la noche en Cutralcó y quedamos a dormir ahí, en el auto los tres. Por cada pueblo que pasábamos él entraba a vender sus discos. Recuerdo que en Plotier hubo mucha gente esperándolo en la entrada a una fm, que para entrar a los estudios tuvimos que subir por una escalera de pintor, al primer piso, es decir en el techo de la casa estaba el estudio. Recuerdo que hasta firmé y escribí en el libro de visitas, jajajja, muy gracioso para mi a pesar de la mala experiencia.


Bueno, ya en el camino a Neuquén, Hugo me decía que vayamos a Santa Cruz, que él tenía muchos conocidos y que me darían una mano para conseguir trabajo. Vamos Santi, vamos, yo te voy a ayudar. Y la verdad tuve un poco de miedo, era muy lejos y con muy poco dinero. Entonces bajé en Neuquén y partí rumbo a Buenos Aires. Al despedirme de Hugo, él me dio un abrazo fuerte, me dio un beso y me dijo, si algún día me ves que estoy por actuar en algún lugar, anda y esperame. Me dejó un número de teléfono para que lo llame a Santa Cruz y me ofreció plata para mi vuelta, que no acepté pero me dejó ese afecto que siempre recuerdo.

viernes, 12 de julio de 2019

Ciencia y Salud | Alucinaciones musicales: qué son y cómo nos afectan

Disfrutar con la buena música es un placer universal pero sufrir alucinaciones musicales provocadas por nuestro cerebro puede convertirse en un obstáculo para llevar una vida normal.

Las alucinaciones musicales: qué son y cómo se producen

Ocultadas durante mucho tiempo como una consecuencia de la demencia senil o directamente relativizadas en su importancia por el propio paciente, las alucinaciones musicales son un trastorno mucho más extendido de lo que suele pensarse. Este se produce cuando una persona oye un sonido (una nota musical) que no se está produciendo externamente, esto es, que ha sido ‘creado’ autónomamente por su cerebro.

Aunque no está del todo claro el proceso neurológico que conduce a este trastorno, está corroborado empíricamente que las alucinaciones aumentan exponencialmente a edades avanzadas. Se trataría de un síntoma más del envejecimiento, produciéndose un fallo en las redes cerebrales que hace al paciente oír algo que solo existe en su cabeza. También pueden darse a edades más tempranas fruto de un episodio traumático o de un deterioro neurológico producido por otra enfermedad. En los casos más graves, es posible llegar a padecer alucinaciones musicales y visuales.

Alucinaciones musicales: un verdadero problema
Oliver Sacks y los trabajos científicos sobre las alucinaciones musicales

De un tiempo a esta parte, la proliferación de casos de alucinaciones musicales (o, mejor dicho, su mayor conocimiento por parte de la comunidad científica) ha motivado distintos trabajos encaminados a descifrar el origen del problema y buscar soluciones paliativas. Uno de los investigadores más reputados en este campo es el neurólogo Oliver Sacks, autor de un completo estudio realizado sobre ocho casos reales de pacientes.

El trabajo de Sacks consistió en situar a los pacientes, la gran mayoría de los cuales eran músicos profesionales, frente a partituras completas de obras poco conocidas. Siete de los ocho sujetos no fueron capaces de distinguir las partituras con precisión, viéndolas como si se tratara de una pintura abstracta. Con este experimento, se trataba de probar la relación entre la aparición de las alucinaciones y la formación musical de los afectados. No obstante, Sacks comprobó para su sorpresa que esto no siempre se cumplía.

La única paciente sin formación específica como músico reveló que escuchaba distintas notas musicales cuando tenía fiebre. Una conclusión chocante porque suponía que una persona sin estudios en este ámbito padecía alucinaciones propias de profesionales. Finalmente, se dedujo que, si bien es más probable que un músico desarrolle esta patología, las personas no vinculadas al mundo de la música también pueden sufrir el trastorno ya que entra en juego la parte de su cerebro encargada del reconocimiento espacial (no es necesario reconocer las notas para imaginárselas).

Más allá de la enfermedad

No puede negarse que cualquier trastorno neurológico, ya sea más o menos agresivo y recurrente, afecta en distinta medida a las actividades cotidianas de la persona afectada. Desde luego, la presencia de una nota musical, por agradable que pueda ser en otro contexto, dificulta el llevar una vida normal. No obstante, ni siquiera las alucinaciones musicales pueden condicionar nuestro estado de ánimo.

La música nos regala momentos maravillosos, algunos de ellos verdaderamente indescriptibles. Si la persona afectada ha sido músico sabe mejor que nadie a qué nos referimos. Aprender a convivir con las alucinaciones puede ser un reto, una suerte de desafío planteado por nuestro cerebro y que no puede hacernos llegar a detestar aquello con lo que tanto hemos disfrutado. El tesón personal y el apoyo de los seres queridos nos ayudarán a ver más allá de la enfermedad.

viernes, 21 de junio de 2019

Cultura | Música del antiguo Perú se adelantó mil años a Europa con escala de 13 tonos | Por Fernando Gimeno

Américo Valencia Chacón, presidente del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Peruana (Cidemp), mientras interpreta una réplica de una antara o zampoña ancestral de cerámica de las halladas en entierros cercanos a la famosas Líneas de Nazca.

La enigmática música del antiguo Perú pudo adelantarse mil años a Europa al desarrollar una escala musical de trece tonos, según una innovadora investigación con instrumentos recreados de la época que rompe con la creencia de que las culturas prehispánicas solo utilizaban cinco tonos para hacer música.

El musicólogo e investigador peruano Américo Valencia Chacón, presidente del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Peruana (Cidemp), aseguró a Efe haber identificado esos trece tonos al hacer sonar réplicas de ancestrales instrumentos de viento utilizados en el siglo V.

"En Europa no fue hasta el siglo XV cuando el compositor español Bartolomé Ramos de Pareja comenzó a trabajar con la actual escala cromática de doce tonos, pero esta no fue aceptada hasta el siglo XVIII de la mano de Johann Sebastian Bach", explicó Valencia Chacón, cuya investigación le tomó alrededor de diez años.

El experto indicó que esta revolucionaria escala prehispánica propuesta por él se puede considerar más compleja que la escala cromática por tener un tono más, pero matizó que tiene coincidencias, ya que "grosso modo es un cuarto de tono más baja (grave)".

Los sonidos analizados procedieron de varias colecciones de antaras o zampoñas de cerámica halladas en entierros cercanos a la famosas Líneas de Nazca, y de una flauta de pan bipolar (doble), utilizada por el pueblo moche en Sipán, lugar del Señor de Sipán, el primer gran gobernante del antiguo Perú.

"Esta es una prueba musical de que había comunicación entre Nazca y los Moche", valoró Valencia Chacón respecto a estas dos culturas contemporáneas, que se desarrollaron en la árida y desértica costa peruana, separadas por unos 1.200 kilómetros de distancia.

El musicólogo detalló que la flauta moche, con la escala musical repartida entre sus dos partes, era utilizada en rituales para representar la dualidad del mundo o para adorar a dioses como la serpiente bicéfala.


Comentó además que los Nazca tenían orquestas completas de antaras, con hasta 32 miembros, ya que no era posible interpretar los trece tonos de la escala con un único instrumento, aunque este tuviera trece tubos.

Las antaras eran de variados tamaños, desde las pequeñas y chatas, con pocos tubos, capaces de emitir sonidos agudos y alegres, hasta aquellas más aparatosas, con múltiples cilindros largos, desde donde se originaban los tonos más graves y sobrios.

La armónica y dulce confluencia de esa amplia tesitura de sonidos servía para amenizar los ritos y ceremonias de la cultura Nazca, cuyas antaras investigadas se pueden observar en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú (MNAAHP) y el Museo del Banco Central de la Reserva del Perú (BCRP).

"Por eso fue difícil hacer el descubrimiento de la escala. Los anteriores investigadores trataban de descubrirla, pero se encontraban múltiples escalas, ya que los Nazca no tenían un patrón que fijara los tonos", precisó Valencia Chacón.

El investigador defendió además que el hecho de tener una escala musical de trece tonos permitió a los pueblos precolombinos conservar mejor sus raíces musicales y culturales al experimentar una adaptación más fácil a las corrientes musicales que llegaron durante la colonia.

Destacó que la escala de trece tonos está presente en la música de varias tradiciones actuales del mundo andino como los chunchos de Huanta, ciudad de la región peruana de Ayacucho, y los ayarachis de Chumbivilcas, en la región vecina de Cuzco.

Convencido de haber hallado un sistema musical prehispánico hasta ahora desconocido, Valencia Chacón presentó recientemente su trabajo como tesis doctoral en la Universidad de Helsinki y espera próximamente seguir difundiendo esta escala de 13 tonos como una de las pruebas del avanzado conocimiento que alcanzaron los antiguos peruanos. 

sábado, 1 de junio de 2019

1° de Junio: Día Internacional de la Infancia | Los beneficios de una educación musical temprana, por Agnes Santos

Aprender música desde bien pequeños ayuda a nuestras hijas e hijos a mejorar crecimiento intelectual, a la vez que desarrollan su creatividad.
Estudiar música no implica solamente aprender a cantar y a tocar un instrumento. Tras lo evidente, se esconde todo un aprendizaje amplio y transversal muy enriquecedor para el desarrollo intelectual de los niños.
Evidenciando esta ligación entre el estudio musical y unas buenas capacidades intelectuales, se han realizado muchos estudios que han demostrado que, ciertamente, el aprendizaje musical en la infancia mejora las capacidades de lectura, el dominio lingüístico, las habilidades matemáticas y la agilidad mental en general.
Aprender a leer e interpretar una partitura implica asimilar y apropiarse de las estructuras cognitivas de un nuevo tipo de lenguaje que, en su abstracción, enriquece el modo de estructurar el pensamiento.
Además está el hecho que la educación artística en general potencia la creatividad y la imaginación de los niños, entregándoles una nueva vía de comunicación para canalizar su expresividad emocional.
Eso fortalece su autosatisfacción y su bienestar interior.
Como aseguran muchos expertos, el hecho que desde una edad temprana nuestros hijos practiquen música de forma académica, no sólo lúdica, potencia también su madurez, su sentido de la responsabilidad y su capacidad de esfuerzo.
Porque, ciertamente, aprender música requiere mucho trabajo, esfuerzo y dedicación. Sin horas de estudio en casa y una asistencia regular a las clases es poco probable que la niña o el niño adquieran capacidades musicales. En este sentido, los conservatorios de música suelen ser centros orientados a impartir una formación musical de calidad pero severa.
En este tipo de centros, el aprendizaje musical implica una dedicación e implicación altísima de los pequeños. Debemos tenerlo en cuenta porque, aunque estudiar en un conservatorio tiene sus aspectos positivos, para los peques puede implicar un sacrificio que no escogen libremente. Y la música se tiene que disfrutar, no sufrir.

BUSCANDO A ALLENDE (2008)